Agujeros negros chocando: el impacto más masivo de la historia

Astrónomos anunciaron la detección del choque más masivo entre dos agujeros negros jamás captados por la humanidad. Junto con este magno evento, los científicos dieron a conocer el hallazgo de otros tres choques de estos fenómenos en distintas partes del Universo.

Los hallazgos han resultado de tal magnitud, que fueron anunciados durante un encuentro celebrado en Maryland, Estados Unidos, donde se explicó que las onda gravitacionales generadas por estos choques de agujeros negros; solo se pueden detectar este tipo de ondas cuando se impactan donde objetos tremendamente masivos como los hoyos negros o las estrellas de neutrones.

La existencia de las ondas gravitacionales fue propuesta por científicos de la talla de Albert Einstein desde el año 1900. Sin embargo, estas fuerzas no se habían detectado hasta el año 2015. Para ello, se requieren enormes detectores, como el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferómetro Láser (LIGO), en Estados Unidos, o Virgo, en Europa.

Gracias a estos detectores, los astrónomos han logrado registrar la colisión de agujeros más antigua y masiva en la historia del universo. La primera gran colisión de agujeros negros se registró el 29 de julio de 2017. Esta se corresponde con la colisión más masiva y lejana jamás observada.

Con toda la información que ha sido generada con estos detectores, el laboratorio Goddard de la NASA ha desarrollado varias simulaciones de cómo interactúan estos poderosos objetos, que básicamente son aspiradoras espaciales, tan potentes, que pueden absorber el tiempo.

De acuerdo con el portal de la revista Science Mag, se estima que la colisión de estos dos agujeros negros se produjo hace unos cinco mil millones de años luz del planeta Tierra; luego de esto, se creó un agujero negro masivo con una masa 80 veces mayor que el Sol.

Esto significa que la colisión se produjo unos cientos de millones de años antes de que existiese el sistema solar. De esta forma, la fusión de estos agujeros tuvo tal poder, que las sondas de gravedad resultantes equivalen a la masa de cinco soles, llegando al planeta Tierra el 29 de Julio.

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