Playas de Cigarros

Por todas partes del mundo el cigarro está contaminando nuestras playas y océanos, incluso, teniendo una batalla de lugares con el plástico sobre el elemento más contaminante.

Los filtros de las colillas son un residuo bastante contaminante, pues están formados por acetato de celulosa, un material derivado del petróleo que, en contra de lo que pudiera parecer, no es biodegradable y puede llegar a tardar hasta diez años en descomponerse.

Hoy en día las colillas son desechadas en cualquier parte, desde aceras hasta playas, lo cual además de ensuciar nuestro entorno, afecta el medio ambiente, pues no debemos olvidar que el filtro sirve para acumular ciertas sustancias nocivas del tabaco, como la nicotina o el alquitrán, que con el paso del tiempo se transferirán al suelo o al agua, contaminándolos y afectando a la biota del entorno. De hecho, hay estudios que indican que una sola colilla puede llegar a contaminar ocho litros de agua.

Esta cantidad de colillas se debe a la costumbre de los seres humanos de usar como cenicero cualquier parte sin ser conscientes que se están dañando tanto su salud como el medio ambiente.

Otras de las razones por las cuales son el agente más contaminante de las playas y los océanos es que además de su larga degradación, cuando este entra en contacto con el agua suelta todas las sustancias contaminantes que absorbe de su humo, junto a eso desprende en el agua sustancias como la nicotina, el arsénico o plomo y al ser consumidas por los animales marinos causamos desaparición de fauna.

Pese a todo ello la industria tabaquera ha estado realizando esfuerzos por volver más ecológicos sus filtros y no causar tanto daño al medio ambiente, ya que se han desarrollado los filtros biodegradables, un invento novedoso que ya se usa y comercializa en muchos sitios, y que pude ayudar a aminorar parte del problema. Están formados por una mezcla de cáñamo y algodón que los hace 100% biodegradables, llegando a servir como un abono natural para todo tipo de plantas.

Junto a ello ha llevado a cabo campañas para convencer a los fumadores para no depositar los filtros en playas, pastos, mares y si en botes de basura, para así no contaminar.

La solución a este problema está en nuestras manos, pues debemos concienciarnos de que las colillas no deben tirarse al suelo o en cualquier parte, para ello existen los botes de basura específicos que incluso, la mayoría de ellos cuentan con un cenicero donde poder apagar los cigarros y depositar las colillas en su interior.

Es cierto que hay algunos lugares donde deshacerse de las colillas no resulta tan sencillo, como las playas o la montaña, y en cualquier caso, siempre podemos ir guardándolas dentro de una lata o cualquier otro recipiente que tiraremos posteriormente a la basura.

Y no sólo se trata de tirar la basura en su lugar, si no de reducir nuestra huella ecológica, es decir, reducir nuestro consumo en productos dañinos para la salud y el medio ambiente.

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